Algo más sobre nosotros

Algo más sobre nosotros

Los que nos conocéis en persona, poco que añadir. Pero a los que nos conocéis por redes, o habéis caído aquí por casualidad… Bienvenidos, aquí tenéis un poco más sobre «furgoplan» y lo que hay detrás.

Bueno por si eres un poco perezoso/a y no llegas al final, te adelanto que hacemos esto por que nos apasiona viajar. Nos encanta viajar en furgo, pero también en avión… y ahora mismo lo hacemos full-time. Y este blog, es una vía para compartir contigo nuestro día a día y lo que nos apetece en cada momento.

Primero os explico un poco sobre cada uno de nosotros, y al final os cuento en que punto estamos ahora y hacia donde creemos que vamos.

Al teclado Naiara, y muy cerca Iñigo, Inuk y hasta hace poco Blai.

Blai es nuestra gata, de año y medio, mestiza y con muy mala leche.

Alguien dijo una vez, que los gatos viven como quieren. Y después de viajar un poco por Europa, nos hemos dado cuenta de que esto es realmente cierto. Blai, decidió no viajar más con nosotros, ni vivir en nuestro pequeño apartamento. Blai decidió quedarse a vivir en una urbanización en la que puede moverse a su antojo, y nos lo hizo saber, vaya nos lo dejo muy claro. Durante nuestro viaje workaway por Europa, procuramos que Blai tuviera libertad de movimiento, por lo que buscamos sitios en el campo, con jardín… bueno, un poco también donde nos permitían estar, porque no es fácil viajar con gato y perro. El caso, Blai, se acostumbró a ser gata libre (estaba castrada, que de gatitos abandonados el mundo va sobrado), entraba y salía a su antojo y solo dependía de nosotros para comer y dormir caliente.

Cuando volvimos a casa, primero pasamos unos meses en casa del padre de Iñigo, donde la gata seguía siendo libre y entrando/ saliendo a su antojo. Cuando volvimos a nuestro piso (pequeño, frente a una carretera general y lejos de sitios seguros) Blai, empezó a comportarse de forma muy extraña… bueno, más agresiva que de costumbre. Hicimos la prueba, un par de días de vuelta a casa del padre de Iñi… y eso fue en diciembre del 2018. Ella ha decidido, se queda allí.

Fin del viaje.

Echamos de menos sus malas leches y sus maullidos, pero ella está mejor en Hondarribi. No es mal sitio. Por cierto, es adoptada, nació en un caserío al norte de Navarra y ahora vive en la costa Guipuzcoana. No se queja, pincha aquí para saber algún detalle más de la minina. 

La siguiente de la lista es Inuk. Nuestra border collie de casi 7 años, la niña de mis ojos, la perra más lista, más guapa, más buena… lo típico que dicen todos los dueños de los perros¿no?

Inuk es una perra adoptada. Sus antepasados eran perros de trabajo, bien entrenados y de pura sangre. A mi, si Inuk no hubiese sido de raza, si hubiese tenido los dientes torcidos y un ojo extraño, me daría igual. Inuk, era una perra de trabajo, sin entrenar y sin nombre. Su dueño, no la necesitaba, era un pastor de ovejas que iba a deshacerse de las ovejas entonces… ¿para que un perro? y así en una noche de fiesta, hablando con este pastor, me hice con una perra, a la que no esperaba ni imaginaba. Parece que fue en otra vida.

¿es a mi?

Al día siguiente fuí a verla y me enamoré. Chantajeé a mi casero de aquel momento y dos días después de saber si quiera que Inuk (hasta entonces «txiki», que es un diminutivo cariñoso en euskera, ni si quiera un nombre) existiera, vivía conmigo, en un caserío con vistas al mar, en lo que ahora parece la vida de otra persona. Pero hasta esta, me ha acompañado.

Inuk es miedosa, es fuerte, inteligente, ágil, obsesiva, cariñosa, torpe, valiente, flojucha, tontorrona… Lo es todo, pero sobre todo es fiel. La eterna compañera de caminos. Le ha tocado vivir en muchos sitios, ha viajado por Europa y dice que no descarta viajar a otros continentes. Era una perra de pastoreo, pero le ha tocado otra cosa. Y ella contenta.

Inuk disfrutando de los Alpes

Y es que ella, nos va a seguir allá donde vayamos, por muy loca que sea la propuesta. A menos, que las pelotas o los palos vayan en dirección opuesta. Esta es su mayor obsesión.

La comida… bueno, es un poco remilgada para eso. Se la come según quien se la ofrezca, siempre ha sido la única perra en casa por lo que tampoco se da prisa en ello, podría comerse una fabada alubia por alubia.

No suele ladrar mucho, cuando ladra lo hace más para llamar tu atención que por otra cosa, y lo que si hace es comunicarse por aullidos. Puedes mantener una conversación con ella a través de aullidos. Y otra cosa rara que hace es saludar a gente que no conoce. Hay ciertas personas que le dan buen rollo y se alegra mucho de verlas. A mi me hace mucha gracia ¿Conoces algún otro perro que lo haga? y una cosa que me tiene muy alucinada es que con algunas canciones que escuchábamos cuando la adopte, aúlla muy bajito, muy agudo y diferente. Cuando viajamos mira por la ventana, pensativa. Es la mejor. Pincha aquí para saber más de esta preciosidad.

Bueno y ahora vamos a lo difícil. Nosotros.

Nos conocimos en octubre del 2016. Bueno primero un poco por separado y luego de los dos y esta idea loca.

Iñigo, nació en 1990, en Donosti. Es un manitas, electricista, mecánico, apasionado de las bicicletas, cocinillas… Ha montado la furgo (con ayuda de su hermano) por su cuenta, y si has visto las fotos sabes que es un hogar. 

No puede estar quieto, literalmente, no puede. Es un dolor. 

Le encanta el deporte, sobre todo la bici. Es un tío con mucho sentido del humor, super currela y honesto. No lo digo yo, lo dicen las personas que lo conocen. No hay maldad, ni dobles caras. Es lo que ves.

Además de ser un guaperas de película. Me va a matar cuando lea esto.

El cuerpo le pide kilómetros, experiencias, le pide viajar, conocer, reír y disfrutar. Lo que no le pide el cuerpo es parar. Él necesita estímulos constantemente, y así aprende. 

Le encanta probar cosas nuevas, conocer nuevas culturas e idiomas, probar artilugios raros y aprender a manejarlos. 

Es amigo de sus amigos. 

No soporta la injusticia, y pelea por los suyos. Es tolerante y de mente abierta.

Beatenberg

También tiene defectos, como todos, es impaciente e inquieto. Terco y cabezón. Y lo peor de todo, adicto al pan y al chocolate. Y come más rápido que yo.

Para saber un poco más, pincha aquí.

Bueno ahora yo.

Nacida en el 87, en Pamplona, pero soy de Altsasu. Trabajadora social y con inquietudes varias. Hasta hace poco ninguna relacionada con el deporte (bueno ahora tampoco, pero con este chaval no me queda otra que moverme, hasta me compré una bici).

No soy vaga, soy tranquila. Más bien estática.

No en serio, mis inquietudes son tranquilas y como ya he dicho antes, muy variadas.

Me encanta ir al cine, sobre todo las palomitas, me gusta leer, me encanta aprender cosas nuevas, la fotografía y sobre todo viajar, conocer a gente nueva y ver la vida desde distintas perspectivas. Cero convencional y un poco peleona. 

Tengo muy mal despertar. Y a veces soy como la gaseosa me enfado muy rápido pero bajo en seguida. Perezosa e impulsiva.

Nadie debería describirse a si mismo. Es difícil. Pero lo he hecho dos veces en esta web, pincha aquí.

El inicio de los tiempos.

Iñigo y yo nos conocimos en octubre de 2016 de una forma… poco convencional.

La cosa es que para cuando nos dimos cuenta, estábamos estrenando casa, viajando con la furgo de aquí para allí y planeando nuestro primer gran viaje.

Decidimos ir a China para tres semanas. Fue un viaje increíble, lleno de obstáculos, con mucho calor y paisajes que quitan el hipo. El choque cultural fue bestial, nos pareció un viaje complicado pero… volvimos con ganas de seguir viajando. 

La vuelta a la vida real fue mucho más dura de lo esperado. Ambos estábamos en un punto de no retorno en nuestros trabajos. Yo concretamente, estaba pasando mucho estrés, con caída de cabello desde hacia un tiempo incluida (soy una leona y hacia lo imposible para que no se notara, pero fue horrible). A Iñigo el cuerpo le pedía un cambio y decidimos que era el momento de lanzarse a la piscina.

No teníamos muchos ahorros, y aunque podíamos alquilar el piso, teníamos que viajar lo más económicamente posible.

Para nosotros en primera instancia, Workaway fue una gran opción. Y hicimos uso de esta plataforma 3 veces. La primera fuimos a Málaga donde convivimos con Josep y Eve, que nos acogieron con los brazos abiertos en una fonda con siglos de historia. Andalucía, llovía, llovía, llovía… Bueno nos dió tiempo a recorrer buena parte de Málaga y Cadiz a bordo de nuestra querida T4, junto a Blai e Inuk claro.

Segunda opción fue Suiza, aterrizamos los cuatro en un Chalet suizo lleno de hippies, donde nadie hablaba castellano y se practicaba yoga cada mañana. ¿Whatafak?

Pues nos costó movernos, y aquí estuvimos varias semanas más de lo esperado. Suiza nos pareció un país impresionante, la zona de Interlaken, donde estábamos, es increíble. Montañas, lagos, carriles bici por todas partes… Nuestro workaway distaba mucho, muchísimo de lo que esperábamos, pero a veces salir de la zona de confort y de lo esperado es lo que necesitas para abrir los ojos, y sobre todo, la mente. Echamos curriculums en la zona y realizamos varias entrevistas de trabajo. Todo iba sobre ruedas.

Nos ofrecieron otro workaway en el Perigord francés, en un Chateau del siglo XVIII o XIX. No me acuerdo, y pienso que no quiero acordarme. El sitio, obviamente, era acojonante. Conocimos a un par de familias de workawayers, y a un par de chicas Escocesas (Mel y Sian) locas y con unos corazones enormes. Nos volveremos a ver chicas. For sure. 

Por circunstancias, volvemos a casa antes de tiempo. Con la certeza de que el viaje no había hecho nada más que empezar. Y aunque no sabíamos como o cuando íbamos a hacerlo, continuaríamos viajando, aunque fuera años después.

Buscamos unos trabajos para volver a generar ahorros (alquilar el piso no nos supuso ninguna alegría). Para nuestra sorpresa, antes de lo esperado, nos escriben desde Suiza ofreciéndonos curro para la temporada de verano. A los dos, en el mismo sitio, con alojamiento, aceptando a Inuk. ¿La suerte nos sonríe?

Así que a lo loco se vive mejor. Con pena, porque estábamos muy a gusto, dejamos nuestros nuevos trabajos y decidimos hacer las maletas. Pero a ver, antes de empezar a trabajar en un país tan serio como Suiza, habrá que viajar ¿o que?

Pues sí, y ante la sorpresa de nuestras familias y amigos (bueno nuestros amigos ya no se sorprenden tanto), nos hacemos las mochilas y nos pillamos unos vuelos a Hanoi, Vietnam. Donde pasamos un mes recorriendo el país, y disfrutando de una cultura y una historia tan intensas como la de este país.

Volvemos a casa a finales de marzo, ponemos la lavadora, volvemos a empacar todo y pillamos carretera dirección Interlaken. Donde empezamos a trabajar el día 1 de abril. 

Iñigo hace tareas de mantenimiento y yo soy Don Limpio, versión femenina y (desde que deje mi trabajo) más leona que nunca. Tenemos nuestra parcela, donde hemos puesto una pequeña huerta, Iñigo esta plantando cesped además de tomates y lechugas.

Nuestro rincón del camping

Vivimos en nuestra furgo, con un avance en el que hemos puesto nuestro «comedor- recibidor- despensa»… y para dar más envidia, tenemos vistas a algunos de los grandes picos de los alpes: Niesen, Eiger, Jungfrau, Monch… y tenemos ese jardín que os he comentado, que florece día a día y en el que vamos a echar muchas tardes de verano.

Nuestro «furgoplan» a medio- largo plazo es viajar. Solo viajar. Darle la vuelta al mundo, en todos los medios de transporte posibles. El objetivo es vivir así. Es el sueño a por el que vamos, con todas nuestras fuerzas.

Si has llegado hasta aquí, pásate por las redes y pregúntanos lo que quieras o llámanos pesados 🙂

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