Furgoplan: Caminos del Sur (I)

En nuestra última escapada, hemos descubierto muchos rincones de la Península Ibérica.

Salimos desde Hondarribia- Altsasu, pasando por Salamanca, Extremadura, Algarve, Andalucía y Castilla La Mancha.

Ha sido el más improvisado de nuestros viajes, y desde luego, nos hemos sorprendido prácticamente en cada esquina.

Llevamos un año compartiendo la pasión de viajar y este viaje ha sido un regalo a nuestros sentidos. Ahora me explico…

Primera parada: Valladolid.

Al principio ni la he mencionado, realmente paramos a dormir en un parking (ya sabéis, home is where you park it), y tras pasar una heladora noche a – 4º, decidimos continuar hacia el sur… (no estamos hechos para sufrir). Tuvimos varios sustos con la furgo porque en medio de la autovía daba unos botes super extraños… los achaques de la edad, deciamos… pero total que nada más salir de Valladolid, el manitas, metió mano aquí y allá y ¡chispúm! se acabó tanto susto para todo el viaje.

Blai haciendo de las suyas en el Skate Park de Salamanca.

Directos a Salamanca, aparcamos cerca del casco antiguo, disfrutamos de un medio día cálido en un skate park con Inuk y Blai, y después de comer una rica sopa, cogimos las bicis y rumbo al casco antiguo.

Como no pasamos mucho tiempo, poco que aportar sobre esta ciudad… Vimos la Catedral (astronauta y dragón comiendo las bolas de helado incluidos… jijiji), el huerto de Calixto y Melibea (un rincón con mucha magia si se pasa por Salamanca), dimos una vuelta por la zona montados en la bici (perfecta por que en gran parte es peatonal, y yo, una segurolas…) y terminamos tomando un café carísimo en la plaza mayor (2,40 un café) eso si, la única terraza de ese emblemático al que todavía llegaban los rayos del sol.

 

El famoso astronauta, ¿Sabéis que hace ahí?

 

Al final, cuando se estaba poniendo el sol decidimos continuar por la autovía de la ruta de la plata en dirección Extremadura.

Voy a dedicarle unas líneas a esta autovía. Una de las cosas más importantes cuando viajamos es la seguridad de la vía, FUNDAMENTAL. Conduciendo por esta autovía en la que además (si me equivoco que alguien me corrija), no tiene peajes, y al menos durante nuestros trayectos, el volumen de tráfico era bastante bajo y el estado de las infraestructuras es muy bueno. Además de los paisajes, como ya he comentado salimos a la puesta de sol, cosa que disfrutamos un rato por la carretera y que nos encantó… Somos del norte, del verde y lluvioso norte, y nos encanta. Pero nuestras nubes y montañas, nos tienen acostumbrados a otro tipo de puestas de sol (ni mejores, ni peores, simplemente distintas).

En fin, al grano!

Llegamos a Cáceres… una de las grandes sorpresas del viaje. Yo había estado de pequeña, pero 18 años después vi cosas que con 12 se me pasaron por alto… De nuevo, aparcamos cerca del casco antiguo… y caminando acompañados de Inuk, nos dirijimos a dar un paseo nocturno. El paseo, por calles llenas de edificios medievales y suelo empedrado, sin turistas a la vista y con una temperatura mucho más agradable que en Valladolid, nos dejó pasmados. Palacios, iglesias, torres, callejuelas, arcos… ¡precioso Cáceres!

Lo vimos de noche, pero no estabamos seguros… un pavo, si, si, un pavo

 

Inuk, aguantando nuestras peticiones fotográficas mientras empezaba a llover…
El casco antiguo de Cáceres, patrimonio mundial de la humanidad… no es para menos.

 

Y es que como ya comento en las fotos, Cáceres es patrimonio mundial de la humanidad, declarado por la Unesco en 1986. Nuestro consejo es… disfrútala, recorre a pie las calles y callejuelas del casco antiguo, obsérvalo desde la plaza mayor… nosotros decidimos tomar algo en uno de los bares de la parte trasera de dicha plaza. Un bar con solera (de los de toda la vida) cuyo nombre no recuerdo, y que no importa ya que podría ser cualquier bar no turístico. Donde el camarero conoce a los parroquianos, donde te sacan una buena tapa, donde se reúnen las amigas, o acuden un padre y un hijo a tomar el vermú. Esos sitios no tienen un nombre, tienen muchos, se encuentran en los sitios más insospechados, y merecen mucho la pena. Desde nuestro punto de vista, valen mucho más que esos sitios (a los que a veces también vamos, las cosas como son) pero que han perdido gran parte de su esencia, esos sitios a los que solo vamos los turistas… y donde nos cobran 2,40€ por un café con leche… jejeje

Siguiente parada express… ¡Mérida!

Y tanto que express… paramos a comer en un parking donde no había nadie, pero desde el que se veía toda la ciudad y donde nos hicimos unos macarrones con txistorra…¡suculentos!

Después hicimos lo que todo turista que pasa por esa ciudad hace. Ir a ver el teatro y el anfiteatro. Parece ser que el segundo se construyó poco después del primero (sobre el año I a.c.) y que tras ser abandonados (S. IV) estuvieron semi enterrados hasta el siglo XX.

A nosotros la lluvia nos incordio un poco la visita (además de una excursión de adolescentes gritones y deseosos de hacerse fotos para las redes en lugares prohibidos, los felices fotógrafos -los profes- no les recriminaban demasiado, ni la ruidera, ni el acceso a zonas prohibidas… ays… esta mentalidad de educadora que no consigo apagar…)

Nos hubiese encantado ver todo el patrimonio de Mérida, pero como esta parada no estaba planeada, no pensábamos pasar demasiado tiempo en esta ciudad. Así que nos decantamos por lo imprescindible y por la promesa de volver en el futuro a por más.

Y en realidad nos hubiese salido mucho mejor ver todo el conjunto:

Precios de las entradas:

  • Se fijan los siguientes precios por persona:
    • Entradas conjuntas para la totalidad de los recintos:
      • Normal                       15,00 €
      • Reducido                      7,50 €
      • Grupos                         8,00 €
    • Entrada individual al Teatro y Anfiteatro Romanos:
      • Normal                       12,00 €
      • Reducido                      6,00 €
      • Grupos                         7,00 €
    • Entrada individual a cada uno de los restantes recintos:
      • Normal                         6,00 €
      • Reducido                      3,00 €
      • Grupos                         4,00 €

Pero en fin, eran las 17:00, en invierno cierran a las 18:00 y verlo todo supondría quedarnos un día más. Y teníamos ansias de carretera, de carretera y manta, de cruzar la frontera, de estar más lejos de casa que ayer.

 

Panem et circenses (literalmente «pan y circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas. (fuente: wikipedia)

 

Al grano… El anfiteatro nos impresionó por su antigüedad, por su tamaño y por lo que significa que en el 2017 puedas estar en un recinto que se usaba en el S. I a.c. para el ocio de algunos, para contener las conciencias de muchos y para lucha y muerte de otros. Impresionante. Además, para mi espíritu friky, es el lugar en el que se reúne Khalesi con Cercei (Juego de Tronos) y donde la primera le presenta a un caminante -poco amable- blanco a la escéptica Lannister. Aunque no es necesario esto último para que el lugar de por sí sea alucinante, mentiría, pecaría de hipócrita, si no lo menciono porque para mí sumó. Iñi, no lo necesitó, no es friky para nada y se limitó a su valor histórico, sin mezclarlo con ficción y fantasía.

 

Justo al lado, nos podemos encontrar con el Teatro Romano de Mérida. No menos espectacular, no menos histórico, no menos impresionante. Estaba en obras y no pudimos apreciarlo del todo, pero hay algo que por mucho andamio que pongan de por medio, se percibe, se respira, se siente. La historia de ese monumento, los siglos de esos pilares, de esas estatuas que han contemplado durante los milenios el paso del tiempo… puede respirarse. Ver una obra de teatro en ese escenario tiene que ser impresionante. Llovía y no lleve la cámara por eso las fotos son… bueno, las que son, de móvil, rápidas y sin ningún tipo de retoque. En fin, el teatro está bien conservado y por lo que pudimos ver trabajan en ello. Además del teatro en sí (escenario, graderio…) por los alrededores podemos deleitarnos con otras estatuas, jardines e incluso las letrinas.

Tras salir del recinto y apenarnos un poco por la hora justa que habíamos pasado en el mismo, decidimos volver a la furgo e intentar ver algún que otro punto de interés que hay en el centro de la ciudad, gratuitos, sin horarios… Nos decidimos por el Templo de Diana (muy chulo para estar en medio de la calle), que ignorantes y aunque un poco reticentes nos dirigimos a ver. Caminamos unos cinco minutos aproximadamente por el centro de Mérida, Blai (la gata) echando la siesta en la furgo, e Inuk (la perra) acompañándonos bajo la lluvia. Para nuestra sorpresa, allí estaba, en el centro de Mérida, sin pagar entrada, sin grandes carteles o iluminaciones, con aparente discreción, el Templo de Diana. Forma parte del conjunto arqueológico de Mérida, se construyo en el S. I a.c. y en origen más que a Diana, estaba dedicado al culto imperial. Es el único edificio religioso que hay en el complejo de Mérida y hay algo muy curioso en el mismo. Si bien, las columnas se mantienen, altas, dignas, a través del paso de los años, en su interior hay una edificación que dista mucho de ser de origen romano. Y así es, por que en el S.XVI se construyó en su interior el palacio del Conde Los Corbos. Dicen que gracias a la construcción de dicho palacio, el templo pudo conservarse en un estado tan óptimo… Sea como fuere, el templo es impresionante y merece la pena la visita.

Detras de las columnas romanas, puede apreciarse la construcción del S. XVI

Tras salir de Mérida, ya anochecido y con la lluvia empezando a desesperarnos, decidimos dormir al otro lado de la frontera, en el primer pueblo que encontrásemos en Portugal. Sin expectativas.

Acueducto da Amoreira, Elvas desde nuestra furgo en las murallas.

Entramos al país vecino desde Badajoz, y el pueblo en el que decidimos pasar la noche fue Elvas. Otra de nuestras sorpresas. Un enorme acueducto cruza el pueblo, que además tiene unas murallas preciosas y una ciudadela pintada en colores blancos y amarillos. Hay un punto para furgoneteros debajo del propio acueducto, aunque decidimos dormir en el parking que rodea las murallas (menos luz y algo más discreto). No hubo paseo nocturno porque la lluvia era una constante, sacamos a Inuk cerca de la furgo y aprovechamos para estirar las patas. Esa noche valoramos realmente los tapones para los oídos porque el sonido de la lluvia en la furgo era super molesto. 

Por la mañana por fin dejó de llover. Pudimos recorrer el pueblo y sus calles empedradas con una agradable temperatura. A nosotros Elvas no nos sonaba de nada, y nos parece un gran pueblo por el que pasar y pasear. En temporada alta no sabemos como será, pero en estas fechas previas al super puente de diciembre los únicos turistas eramos nosotros. Conserva un ambiente muy tradicional, las mujeres vestidas de negro, con el pañuelo en la cabeza, casas derruidas, la ropa en las ventanas, el suelo empedrado, la gente dedicándose a sus tareas cotidianas (no relacionadas con el turismo).                                  

Nos sorprendió muy gratamente. Dentro de las murallas hay mucho que ver: un mercado de abastos de los de toda la vida, y aunque llegamos tarde, pudimos ver lo que quedaba (pesos tradicionales, mostradores fijos para los productos frescos…). Además de las iglesias típicas de la zona (fachadas blancas y amarillas, ornamentadas), se pueden visitar las propias murallas, el fuerte, el cementerio de los ingleses y algo que nos gustó mucho, el artesanato. Se trata de un edificio rectangular de dos pisos, en el que los artesanos locales disponen de un pequeño local que usan como taller- expositor- tienda.

Después de nuestra mañana por Elvas, decidimos dirigirnos rumbo al Algarve (¡por fin!). Hay algo importante con respecto a las autopistas portuguesas. Recorrimos un pequeño tramo de las mismas (igual que la ruta de la plata, seguras, buen mantenimiento, poco tráfico…) peeero, estás sin tienen un sistema de peajes además un sistema especial. Se trata de autopistas de telepeaje, en las cuales no tienes la opción de pagar con tarjeta o metálico.

Desde aquí puedes acceder a toda la información sobre autopistas en Portugal

En la web que os dejo aquí arriba tenéis toda la info en castellano (y la opción de ponerlo en francés, portugués e inglés). Nosotros viajábamos con el presupuesto apretado así que decidimos coger las carreteras secundarias, cosa que siempre tiene sus pros y sus contras. Para los furgoneteros, una de las cosas buenas de las autopistas es que sus áreas de descanso están equipadas con fregaderos, wc, tiendas, etc. lo malo es que si te cuelas un peaje sin tu correspondiente Via-T (tiene que ser el portugués, el español ¡no siempre vale!) tienes una multa que puede ascender al precio del propio peaje multiplicado por diez. Para más información acudid al enlace que hay sobre este párrafo, ya que es la web oficial y en caso de cambios serán los primeros en informar.

…en el siguiente post Algarve…

Leave a Reply

Be the First to Comment!

Notify of
avatar